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Lisboa en 5 días: nuestra ruta.

Lisboa ha sido nuestro último descubrimiento por Europa, la niña de nuestros ojos y la guinda del 2020. Es cierto que teníamos las expectativas muy altas con la capital portuguesa, pero también podemos decir con la mano en el corazón que las ha superado.

Ya os hemos hablado de nuestro presupuesto y guía básica para viajar a Lisboa y de nuestros restaurantes favoritos, pero hoy os traemos un post donde os detallamos nuestra ruta día a día.


Día 1 (rosa): Barcelona – Lisboa, Estádio da Luz, Praça do Comerço, Alfama. 
Día 2 (verde): Belém, Bairro Alto y Chiado, tranvía 28E. 
Día 3 (amarillo): Sintra, Sporting Clube de Portugal. 
Día 4 (azul): Cascais, LX Factory 
Día 5 (naranja): Alfama, centro histórico, Lisboa – Barcelona. 
Nuestro itinerario de cinco días en Lisboa.

Día 1

El primer día sólo pudimos aprovechar la tarde, ya que nuestro vuelo aterrizaba en Lisboa a las 14: 30h. Lo primero que fuimos a visitar fue el estadio del Benfica, ya que, por si no lo sabéis… Pere es un amante del fútbol y adora conocer los estadios siempre que viajamos. Fuimos con motosharing ya que se encuentra alejado del centro, pero se puede llegar fácilmente en metro (estación más cercana Alto dos Moinhos). Una vez visitado, volvimos con moto hasta la Praça Rossio para ver el Elevador de Santa Justa, la Rua Augusta y la Praça do Comercio, paseando un poco por el muelle. Probamos los mejores pastéis de Belém (en nuestra opinión) de la pastaleria Mantegaira. A continuación, nos dirigimos a la Catedral de la Sé y el Castelo de San Jorge, paseando por el barrio que nos pareció más encantador de la ciudad: la Alfama. Para terminar el día, vimos las vistas desde el Mirador de Santa Luzia y cenamos en la terraza del TOPO Martim Moniz, desde donde vimos marchar el sol.

 

Día 2

Lo primero que visitamos durante nuestro segundo día fue el barrio de Belém. Como el día anterior y por comodidad, fuimos en moto, pero es fácilmente accesible en transporte público. Lo primero que visitamos fue la Torre de Belém, nuestro monumento preferido y considerado Patrimonio de la Humanidad. Se puede visitar, pero nosotros sólo la vimos por fuera, que creemos que es lo que realmente vale la pena de ella. A continuación, fuimos caminando hasta el Monumento a los Descubrimientos y el Monasteiro dos Jerónimos. Hicimos una parada también en la famosa pastaleria de donde son típicos estos dulces porutgueses, Pastéis de Belém. No negaremos que nos parecieron buenos, pero preferimos  los de Mantegaira.

Después, fuimos al Elevador da Bica, el pintoresco teleférico que conecta la Baixa con el Bairro Alto. Aprovechando que estábamos cerca, visitamos el Convento do Carmo, donde se encuentra actualmente el Museo de Arqueología. Comimos en una taberna típica portuguesa en la Rua das Flores y subimos al tranvía 28º, que hace un recorrido por los puntos más turísicos de la ciudad.

Fuimos al Miradouro de Santa Catarina y cenamos en el restaurante Pharmacia (muy recomendable), que se encuentra en el Museo de la Farmacia, justo delante del mirador.

 

Día 3

La mañana y gran parte de la tarde la dedicamos a hacer una excursión a Sintra, una villa portuguesa que se encuentra en un parque natural y ofrece muchos lugares de interés para descubrir. Además, se encuentra cerca de Lisboa, a unos 45 minutos en tren. Se puede llegar desde la Estación Entrecampos por 4,15 € ida y vuelta por cabeza.

Lo primero que hicimos en cuanto llegamos a Sintra fue comprar los billetes de autobús para ir al Palacio da Pena. Sólo salir ya se ve el autobús o la caseta de la empresa donde adquirirlos, no tiene pérdida. A pesar de ello… Tuvimos mala suerte y, después de esperar un rato, el guía del bus nos dijo que por motivos políticos las autoridades habían cerrado el acceso por carretera a transportes públicos y coches, así que nos devolvieron el dinero del viaje.

Prefiriendo no pensar en que nos quedaríamos sin conocer el precioso Palacio, fuimos a ver primero Quinta de Regaleira, donde se puede llegar fácilmente a pie desde la estación (se tarda entre 15 y 20 minutos). ¡La visita a este palacio debería ser también obligatoria! Sus jardines, senderos y el poço inicático os harán sentir dentro de un cuento. La entrada de adulto cuesta 10 € y la de estudiante 8 €.

Finalizada la visita y sin perder la esperanza, hablamos con un conductor de tuk-tuk y nos ofreció acercarnos lo máximo posible a Pena y acompañarnos un trozo del camino a pie por 5 € cada uno. Evidentemente, aceptamos la oferta y qué suerte! No sólo nos dejó bastante cerca y nos llevó a ver las vistas desde el Miradouro de Santa Eufémia, sino que nos acompañó casi hasta la puerta de entrada. El trayecto caminando hasta la entrada del Palacio da Pena fue de menos de un cuarto de hora. Entramos sin hacer cola porque ya habíamos comprado las entradas por internet (7,25 € por cabeza). Hicimos la visita al Palacio y disfrutamos de sus preciosas vistas, ya que nos hizo un día de verano radiante. Al momento de volver, nos animamos a hacer el camino a pie tal y como nos había explicado el conductor del tuk-tuk. Fue un camino largo, de más de 40 minutos, pero precioso: pasamos por senderos de bosque, caminando por trozos de la segunda muralla del Castelo dos Mouros.

Ya volviendo a Lisboa, fuimos a ver el otro estadio de fútbol de la ciudad, el Sporting Clube de Portugal. Después fuimos a ver la famosa Pink Street (R. Nova do Carvalho, 1200-372) que tanto habíamos visto por Instagram y que nos decepcionó bastante debido al mal estado de su asfalto.

Como estábamos cansados de tanto caminar, volvimos al hotel y más tarde cenamos en un restaurante cercano.

Día 4

Este día, al igual que el anterior, madrugamos un poco más, ya que haríamos otra excursión. Fuimos hasta la Estación Cais do Sodré e hicimos un trayecto en tren de 30 minutos para llegar al municipio costero de Cascais.

Al llegar paseamos por el centro histórico, que es encantador y tiene un montón de tiendas monas, tanto locales como conocidas. Fuimos hasta la bahía y, siguiendo la costa, llegamos caminando hasta la Boca do Inferno, un abismo en forma de arco situado en los acantilados de la playa que se ha convertido en uno de los atractivos turísticos más populares de Cascais . Si hacéis esta excursión recomendamos que os perdáis por las calles de la villa y que disfrutéis sin prisa de ella. A nosotros nos vino genial una mañana más relajada después de unos días de no parar.

Al volver a Lisboa fuimos a LX Factory, un espacio de ocio muy de moda que se ha construido en una zona industrial abandonada. Aquí veréis tiendas y locales originales, puestos de comida muy variados y mucho street art. No os perdáis la librería Ler Devagar. Abren cada mañana pero consultad los horarios si queréis ir.

Por la tarde fuimos a ver de nuevo la Torre de Belém, ya que el nivel del mar cambia mucho según la hora del día y queríamos verla más cubierta por las olas. Seguimos alrededor y paseando por el casco histórico y fuimos a cenar a Alto do Bairro, el restaurante que más nos gustó de todos. Después de cenar fuimos a tomar un helado en la Praça do Comercio y Pere me hizo soplar unas velas que estuvo cargando todo el día -era mi cumple☺-¡Pobre!

Día 5

Durante nuestro último día en Lisboa utilizamos las horas que nos quedaban en la ciudad para ir a ver las vistas desde el Miradouro da Graça. Aprovechando que era sábado, llegamos hasta el Mercado de Santa Clara o Feira da Ladra (mercado de los ladrones). Se trata de un mercado de antigüedades y artesanía que hacen todos los martes y sábados. Después volvimos a la zona del Elevador de Santa Justa y comimos Pastel de Bacalhau para despedirnos de la ciudad.

▀Consejos:

Algunos de estos consejos ya los mencionamos en el post de la guía de Lisboa, pero para dejar constancia aquí también os recomendamos:

  • Para poder ver la ciudad bien y disfrutar de ella -al menos la primera vez que la visitéis- le tendríais dedicar como mínimo 3 días, sin contar los que hagan falta para hacer excursiones a otros lugares. Así como Oporto creemos que se puede ver bastante bien en un fin de semana, para exprimir Lisboa a tope os hará falta más tiempo.
  • Caminad mucho y perdeos por las calles con la gente local. No tengáis miedo de volver a los lugares que más os han gustado, pueden verse muy diferente según el momento del día.
  • Si tenéis oportunidad, haced un free tour el primer día que visitéis la ciudad. A nosotros nos encantan, pero al viajar en época Covid no nos lo planteamos y seguro que hacemos un cuando volvamos a visitar Lisboa. Aquí os dejamos un enlace desde donde podéis reservar uno:

¡Y hasta aquí nuestra ruta día a día por esta encantadora ciudad! Esperamos que os sirva nuestra experiencia si decidís visitarla, lo que os recomendamos muchísimo. Si ya la conocéis y nos hemos dejado algo, hacédnoslo saber, cualquier sugerencia será más que bienvenida.

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